No le echo yo las culpas al pobre Tomás, que lleva ese marrón desde hace un montón de años, de haber sido incrédulo.
El pobre, no quería creer en fantasmas.
También es verdad que, tras ver tantos milagros del Señor, debería estar "mosqueado" de si no sería capaz de hacer eso mismo.
Así como Tomás, nosotros también tenemos nuestras incredulidades particulares.
Añadiendo a las que dice hoy D.Jesús Higueras, diría: aquellas en las que dudamos por qué tenemos los dones y defectos que tenemos: cruces y ventajas según el día que toque; por qué estamos en el ambiente que estamos: bueno o malo según el día también; la familia, el trabajo, la sociedad, los medios,etc,etc,etc.
Muchas veces ponemos en duda por qué el Señor nos ha hecho o nos ha puesto como somos o donde estamos.
Pienso que en esos momentos deberíamos de acordarnos del discípulo Tomás, y recordar que, como otra mucha gente, debemos aceptar y dar gracias a Dios por lo recibido....y no perder tiempo.Si estamos en algún sitio o somos de alguna manera, nos lo ha puesto el Señor para darLe Gloria y para acercarnos a nuestro objetivo final: vivir con Él para siempre en la Eternidad.
Así de corto -el comentario-, así de vivo.
Saludos fraternales hermanos/as
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1] Enviado por
Jf21 desde

el 03/07/2009 a las 21:07:44